Costumbres

Conoce Barcelona a través de sus costumbres y tradiciones.

Tomar el vermut

El Vermut ha vuelto con fuerza

Aunque nunca ha desparecido, el vermut, esta exquisita bebida de toques amargos, parece vivir una época dorada en Barcelona. Actualmente, se ha recuperado la tradición del vermut para que familias y grupos de amigos se reúnan en las carismáticas bodegas.

Tomar el vermut se asocia a un rito: el del aperitivo, y que en el siglo XVIII era exclusivo de la alta burguesía catalana. El vermut está hecho a partir de vino blanco neutro y fortificado, al que se añaden los botánicos tales como hierbas y ajenjo (Artemisia absinthium), previamente macerados en agua y etanol. A veces, se le agrega una dosis de caramelo para darle el color rojizo. El vermut, una excelente excusa para reunirse al mediodía, es el protagonista de los aperitivos de Barcelona, por lo que no resulta difícil encontrar un bar o bodega donde degustarlo acompañado de las tradicionales tapas.

La Sardana

Baile popular en el que todos pueden participar

Entre las numerosas tradiciones que se mantienen vivas, destacamos por su carácter participativo y arraigo popular, la Sardana.

Presentes en cualquier fiesta mayor, la Sardana es uno de los bailes tradicionales de Cataluña. Se baila formando círculos: unidos con las manos en alto, punteando con los pies, los integrantes de una sardana danzan o saltan según el ritmo mesurado o más vivo de la melodía.

La música es interpretada por la cobla, una banda integrada por once músicos y doce instrumentos: diez de viento; uno de cuerda, el contrabajo; y el tamboril, que marca el ritmo y es interpretado por el mismo músico que al mismo tiempo toca el flabiol (pequeña flauta que marca el inicio característico de la sardana).

Agrupació Cultural Folklòrica Barcelona

La Mona de Pascua

Es una de las tradiciones más arraigadas de la Semana Santa

Durante los días previos a Semana Santa, las pastelerías de Catalunya exhiben un delicioso y original espectáculo: la Mona de Pascua, en forma de pasteles y figuras de chocolate; algunas con tanta complejidad y detalle que podrían considerarse verdaderas obras de arte.

Se le atribuyen varios orígenes a esta costumbre, aunque la etimología de la palabra sugiere que podría proceder del término árabe “munna”, que significa “provisión de la boca” un tributo de arrendamiento de tierras que los moriscos pagaban con tortas, productos agrícolas y huevos duros.

Posteriormente, con el cristianismo estas costumbres fueron adaptadas y en la tradición católica, el padrino regala la Mona a su ahijado el domingo de Pascua, aunque el verdadero día para degustarla es el Lunes de Pascua. Antiguamente, el padrino regalaba un roscón hecho con pasta de pan y adornado con hasta 12 huevos, edad que antiguamente se hacía la confirmación.

Hoy en día, las Monas se elaboran con bizcocho, mantequilla y chocolate, y adornadas con plumas, fruta confitada y huevos u otras figuras de chocolate.

Castellers

Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad

Los castells, según la UNESCO, son percibidos por los catalanes como parte integrante de su identidad cultural, transmitida de generación en generación y proporcionan a los miembros de la comunidad un sentido de continuidad, cohesión social y solidaridad; formando parte indispensable de todas las Fiestas Mayores de Cataluña.

Los castells son torres humanas (en forma de castillo), síntesis de fuerza y equilibrio, que se compone de tres partes: la piña o base; el tronco, que se levanta cuidadosamente sobre la piña; y la parte superior, formada por los participantes más jóvenes. Se miden en función de los “pisos” que tiene su tronco y del número de personas que hay en cada piso.

Cada año, las actuaciones castelleras más importantes de Barcelona tienen lugar en la plaza de Sant Jaume, donde se reúnen diversas collas de castellers con motivo de las Fiestas de la Mercè o Santa Eulàlia, co-patrona de la ciudad. Uno de los primeros castillos fotografiados en la ciudad de Barcelona data del 1902 y lo plantaron los ‘Xiquets de Valls‘. Pero la primera referencia de una colla propiamente barcelonesa la encontramos en 1877 en el diario La Crónica de Cataluña, donde se habla de unos ‘Xiquets de Barcelona‘.

La colla activa más antigua es la de los Castellers de Barcelona, fundada en 1969. Le sigue la de Sants (1993), la de la Vila de Gràcia (1996), la del Poble Sec (1999), la de la Sagrada Familia (1999) y la más reciente, la Colla Jove de Barcelona (2010).

Castellers

Feria de Santa Lucía

La tradicional feria de Navidad

Las primeras referencias escritas de la feria de Santa Lucía datan del 1786 pero parece ser que la celebración de esta feria de Navidad podría ser mucho más anterior.

Cada año, la feria de Navidad más antigua de Cataluña se instala, entorno del 13 de diciembre (la diada de Santa Llúcia) delante de la Catedral de Barcelona con más de trescientas paradas. En la feria podemos encontrar figuras para montar el Belén, abetos, elementos decorativos, instrumentos musicales: panderetas, carraclas y zambombas para acompañar los villancicos; “cagations” y los tradicionales “caganers".

Feria de Santa Lucía

El Tió de Nadal

Personaje navideño típicamente catalán

El Tió es un tronco con cara sonriente y una barretina.

Días antes llega a los hogares y los niños tienen que alimentarlos con diversas viandas hasta el día de Navidad. Entonces, el tronco se tapa con una manta y los niños lo golpean provistos de palos mientras cantan canciones populares; a la espera que el Tió “cague” muchos regalos: habitualmente, caramelos, chucherías. dulces y/o chocolatinas.

Caga Tió, Tió de Nadal! No caguis arengades que són massa salades, caga turrons que són més bons!